Fobia
Fobia

Fobia:

Las fobias son temores provocados por ciertas situaciones que pueden interferir con las habilidades de afrontamiento de una persona o hacer que se alejen por completo. Estas situaciones normalmente no son peligrosas o aterradoras, pero las personas con fobias experimentan fuertes sentimientos de ansiedad cuando se encuentran en estos entornos. 1 de cada 10 personas experimentará fobias en algún momento de sus vidas. Estas personas pueden ser tranquilas y racionales la mayor parte del tiempo, pero se encuentran paralizadas por el miedo cuando se enfrentan a una situación particular.

Las fobias se pueden clasificar en varios tipos diferentes:

La fobia social es evitar situaciones sociales, como resultado de la timidez extrema o el miedo a avergonzarse en público. La fobia social afecta a hombres y mujeres por igual. A menudo comienza en la infancia o la adolescencia y puede ir acompañada de otros trastornos de ansiedad o depresión.
La agorafobia es el miedo a ir a lugares públicos, incluido el miedo a los espacios abiertos y las multitudes. La agorafobia afecta principalmente a las mujeres, que tienden a desarrollar la enfermedad en una etapa temprana de la vida adulta.
Las fobias específicas (aisladas) incluyen muchos tipos de reacciones intensas de miedo. Éstos incluyen:
miedo a los animales (por ejemplo, arañas [aracnofobia] o serpientes [ophidiophobia])
Miedos ambientales (por ejemplo, de alturas [acrofobia], o agua [aquaphobia])
miedo situacional (por ejemplo, de espacios cerrados o elevadores [claustrofobia])
miedo a las lesiones (situaciones potencialmente peligrosas, reales o imaginarias, como el miedo a volar [aviofobia])
otras fobias (por ejemplo, miedo a ruidos fuertes)
El doble de mujeres se ven afectadas que los hombres y tienden a desarrollar sus temores en la infancia o la adolescencia temprana, y las fobias persisten hasta la edad adulta.

Causas

Las fobias sociales y específicas a veces se producen en familias, proporcionando evidencia de una conexión genética. Algunas personas nacen con una predisposición a la ansiedad, lo que las hace particularmente susceptibles a desarrollar fobias.

Las fobias pueden desarrollarse como una respuesta a la presión o después de eventos traumáticos. En otros casos, pueden desarrollarse temores irracionales sin un aparente desencadenante. Los adultos generalmente reconocen que sus temores son irracionales o excesivos, y esto puede actuar como un factor de aislamiento. Es posible que la persona afectada no hable con amigos y familiares sobre el temor que creen que es tonto.

Las fobias son también una parte natural del desarrollo. La mayoría de los niños pasan por etapas en las que tienen miedo de la oscuridad, de los monstruos o de los extraños. Muchos adolescentes desarrollan ansiedades asociadas con la autoimagen y la percepción que otros tienen de ellas. Si bien estos temores son normales y con frecuencia se quedan atrás con el tiempo, a veces pueden persistir o volverse incapacitantes.

Síntomas y complicaciones

La ansiedad que sufre una persona con fobia se puede experimentar tanto como síntomas mentales como físicos.

Mentalmente, una persona puede preocuparse tanto por encontrarse o evitar una situación particular que puede interrumpir el sueño, causar fatiga o irritabilidad, o incluso dificultar la concentración en otros asuntos.

Físicamente, la ansiedad ante el miedo puede hacer que una persona suda, respire con dificultad o experimente latidos cardíacos irregulares (palpitaciones), mareos o desmayos. La ansiedad también puede causar dolor o tensión muscular, e incluso puede interferir con la digestión, lo que resulta en diarrea, por ejemplo.

Las fobias particulares se identifican cuando el miedo o la exposición a situaciones específicas es tan extremo que la persona pierde la capacidad de hacer frente a esas circunstancias. Los intentos de una persona por evitar tales situaciones pueden ser lo suficientemente perturbadores para su vida como para ser debilitantes.

Los ataques de pánico pueden ayudar al desarrollo de ciertas fobias. El trastorno de pánico está marcado por sentimientos recurrentes, repentinos y extremos de terror y pánico (ataques de pánico) que se combinan con la preocupación persistente de tener otro ataque, o cambios en el comportamiento como resultado de los ataques. Un ataque de pánico puede hacer que el corazón de una persona palpite y se sienta mareado, débil, débil o sudoroso. Las náuseas, los dolores en el pecho, la sensación de irrealidad y la pérdida de control a menudo marcan un episodio, que puede ocurrir en cualquier momento, de noche o de día. El trastorno de pánico no es una fobia sino un trastorno de ansiedad. Sin embargo, tener un ataque de pánico en un elevador puede causar temor a los elevadores o espacios confinados; El temor a sufrir ataques en lugares públicos puede hacer que una persona evite esos lugares, lo que lleva a la agorafobia. De manera similar, los ataques de pánico pueden convertirse en síntomas de fobias y pueden desencadenarse por la exposición a las cosas o situaciones que las personas temen.

Hay dos tipos de fobia social. En general, la fobia abarca todas las situaciones sociales fuera del contacto familiar, y puede estar asociada con una baja autoestima y el miedo a la crítica. Evitar situaciones sociales a menudo conduce al aislamiento social. Otro tipo de fobia social puede ocurrir en personas que normalmente se sienten cómodas con el contacto social informal, pero se vuelven excesivamente nerviosas, ansiosas y nerviosas cuando son el centro de atención. Es probable que esto afecte a las personas que deben actuar o hablar en público, incluso aquellos que tienen