Paralisia de Bell
Paralisia de Bell

Paralisia de Bell:

La parálisis de Bell es una parálisis facial repentina que generalmente afecta todo o parte de un lado de la cara. Los hombres o mujeres de cualquier edad pueden sufrir la parálisis de Bell, pero las estadísticas sugieren que las personas de 20 a 40 años tienen un riesgo mayor que el promedio. Su riesgo de experimentar la parálisis de Bell en nuestra vida es de aproximadamente 1 en 60. Pocas personas se ven afectadas por la parálisis de Bell más de una vez en sus vidas.

La parálisis de Bell puede ser una experiencia aterradora, apareciendo repentinamente con síntomas que hacen que muchas personas piensen que están sufriendo un derrame cerebral. En realidad, los síntomas del accidente cerebrovascular son muy diferentes, y la parálisis de Bell es una condición comparativamente inofensiva que generalmente desaparece sin tratamiento.

Causas

La causa exacta de la parálisis de Bell es desconocida, pero la mayoría de los investigadores creen que la causa más probable es una infección viral (herpes simple o virus del herpes zóster) que causa inflamación e inflamación del nervio facial. Aunque la investigación ha encontrado que el virus del herpes simple 1 (el virus que causa el herpes labial) está presente, en muchos casos no se ha demostrado un vínculo directo con el virus.

El herpes zoster, el virus que causa la culebrilla y la varicela, se esconde en las raíces nerviosas. Muchos expertos creen que este virus es responsable de algunos casos de parálisis de Bell, pero esta teoría aún está en disputa.

Algunas personas son más propensas a la parálisis de Bell que otras. Su riesgo es mayor si tiene una de estas condiciones:

un resfriado común o alguna otra enfermedad respiratoria superior
herpes labial
diabetes
influenza
Embarazo (particularmente el tercer trimestre)
Síntomas y complicaciones
La parálisis de Bell suele aparecer de repente, a menudo durante la noche. El síntoma principal es debilidad y parálisis en un lado de la cara. Puedes encontrar que no puedes hacer las mismas expresiones de siempre. Normalmente, no podrá cerrar completamente un ojo. Otros síntomas posibles incluyen:

sentido del gusto alterado
Dolor facial, dolor en o detrás de la oreja (en menos del 50% de los casos)
sin lágrimas en un ojo
Sensibilidad al ruido en el lado afectado.
No existe la confusión, la dificultad del lenguaje o el dolor de cabeza aplastante que se observa comúnmente en las víctimas de un derrame cerebral. Es posible que tenga problemas para hablar, pero es puramente musculoso, mientras que las víctimas de apoplejía tienen dificultades para encontrar las palabras que necesitan.

Por lo general, los síntomas aparecen a la vez. Ocasionalmente, empeoran en unos pocos días. La parálisis constante y progresiva durante varias semanas no es un signo de parálisis de Bell.

La complicación más grave observada en la parálisis de Bell es la parálisis facial leve permanente. Esto se encuentra en una minoría de casos. En general, alrededor del 80% se recupera completamente en semanas o meses, y la mayoría del resto mejora.

Otra complicación es mayor riesgo de apoplejía. Se recomienda la prevención y seguimiento del ictus.

Algunas personas no se recuperan completamente. Esto es más probable en personas mayores de 60 años o que experimentan debilidad o parálisis en ambos lados de la cara.

Las personas que no se recuperan completamente pueden quedarse con uno o más de los siguientes síntomas:

parpadeo anormal
sonrisa asimetrica
Parálisis buccinadora (alimento atrapado en la mejilla del lado paralizado).
daño corneal
babeo de líquidos de la esquina de la boca paralizada
ojo seco
transpiración excesiva
musculo congelado en el area de la nariz
hiperacusia (percibe los sonidos como inusualmente altos)
sabor deteriorado
habla alterada
sincinesia (movimiento involuntario asociado con un movimiento voluntario)

Haciendo el diagnostico

La parálisis de Bell se diagnostica en función de sus síntomas y signos físicos. Hay una gran cantidad de afecciones, incluida la lesión en la cabeza, que pueden causar parálisis facial, pero pocas tienen el mismo patrón que la parálisis de Bell. Por lo general, no son necesarias pruebas adicionales, como exploraciones CAT o exploraciones MRI.

La parálisis de Bell debe diferenciarse de la enfermedad de Lyme, el síndrome de Guillain-Barré, la sarcoidosis, el tumor de la parótida y el accidente cerebrovascular. El linfoma también puede en raras ocasiones ser una causa de parálisis facial.

Tratamiento y Prevención

A menudo no se prescribe ningún medicamento, pero todas las personas con parálisis de Bell necesitan protección especial para su ojo abierto. Por lo general, permanecerá abierto durante al menos una semana y es posible que no produzca lágrimas. Se usan gotas para los ojos, parches y lociones especiales en la noche. Estos casi siempre previenen daños a largo plazo en la superficie del ojo (córnea).

Algunos especialistas administran el medicamento antiviral aciclovir * si sospechan herpes simple I. Los corticosteroides, como la prednisona, se prescriben comúnmente para reducir la inflamación alrededor del nervio. Estos suelen tomarse durante unos 7 a 10 días. Sin embargo, hay poca evidencia que sugiera que aceleren o mejoren la recuperación.

En el pasado, a veces se utilizaba una técnica quirúrgica llamada descompresión del séptimo nervio. Ahora es menos común, ya que muchos expertos creen que la inflamación y no la compresión del nervio es la raíz del problema.

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