Parkinson:
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La enfermedad de Parkinson (EP) afecta a las personas de diferentes maneras. No todos experimentarán todos los síntomas de la enfermedad de Parkinson, y si lo hacen, no necesariamente los experimentarán en el mismo orden o con la misma intensidad. Existen patrones típicos de progresión en la enfermedad de Parkinson que se definen en etapas.

La etapa uno

Durante esta etapa inicial, la persona tiene síntomas leves que generalmente no interfieren con las actividades diarias. Los síntomas de temblor y otros movimientos ocurren solo en un lado del cuerpo. Se producen cambios en la postura, al caminar y en las expresiones faciales.

Etapa dos

Los síntomas comienzan a empeorar. Los síntomas de temblor, rigidez y otros movimientos afectan ambos lados del cuerpo. Problemas para caminar y mala postura pueden ser evidentes. La persona todavía puede vivir sola, pero las tareas diarias son más difíciles y largas.

Etapa tres

Considerado en la etapa intermedia, la pérdida de equilibrio y la lentitud de los movimientos son características distintivas. Las caídas son más comunes. La persona sigue siendo totalmente independiente, pero los síntomas afectan significativamente las actividades como vestirse y comer.

Etapa cuatro

En este punto, los síntomas son severos y limitantes. Es posible pararse sin ayuda, pero el movimiento puede requerir un andador. La persona necesita ayuda con las actividades de la vida diaria y no puede vivir sola.

Etapa cinco

Esta es la etapa más avanzada y debilitante. La rigidez en las piernas puede hacer que sea imposible pararse o caminar. La persona requiere una silla de ruedas o está postrada en cama. Se requiere atención de enfermería las 24 horas del día para todas las actividades. La persona puede experimentar alucinaciones y delirios. La comunidad de Parkinson reconoce que hay muchos síntomas no motores importantes, así como síntomas motores.

Escalas de calificación

Su médico puede referirse a una escala para ayudarles a comprender la progresión de la enfermedad. Las etapas de Parkinson corresponden tanto a la severidad de los síntomas de movimiento como a cuánto afecta la enfermedad a las actividades diarias de una persona. Las escalas de calificación más utilizadas se centran en los síntomas motores. Ellos son los:

Las etapas de Hoehn y Yahr siguen una escala de calificación simple, introducida por primera vez en 1967. Los médicos clínicos la usan para describir cómo progresan los síntomas motores en la EP.
Califica los síntomas en una escala de 1 a 5. En esta escala, 1 y 2 representan el Parkinson en etapa temprana, 2 y 3 en etapa media y 4 y 5 en etapa avanzada.
La Escala de Clasificación de Enfermedades del Parkinson Unificado (UPDRS, por sus siglas en inglés) es una herramienta más completa que se utiliza para explicar los síntomas no motores, incluido el funcionamiento mental, el estado de ánimo y la interacción social.
Cuenta las dificultades cognitivas, la capacidad para realizar actividades cotidianas y las complicaciones del tratamiento.
Las nuevas escalas incluyen información sobre síntomas no motores (como el sentido del olfato).

Si bien los síntomas y la progresión de la enfermedad son únicos para cada persona, conocer las etapas típicas de la enfermedad de Parkinson puede ayudarlo a enfrentar los cambios a medida que ocurren. Algunas personas experimentan los cambios durante 20 años o más. Otros encuentran que la enfermedad progresa más rápidamente.

Teoría de la progresión de la EP: hipótesis de Braak

La teoría actual (parte de la llamada hipótesis de Braak) es que los primeros signos de la enfermedad de Parkinson se encuentran en el sistema nervioso entérico, la médula y el bulbo olfativo, que controla el sentido del olfato. Bajo esta teoría, el Parkinson solo progresa hacia la sustancia negra y la corteza a través del tiempo.

Esta teoría se confirma cada vez más por la evidencia de que los síntomas no motores, como la pérdida del sentido del olfato (hiposmia), los trastornos del sueño y el estreñimiento pueden preceder a las características motoras de la enfermedad por varios años. Por esta razón, los investigadores se centran cada vez más en estos síntomas no motores para detectar la EP tan pronto como sea posible y para buscar formas de detener su progresión.