Por qué es tan importante decir te quiero a los hijos

como decir te amo

“Él necesita endurecerse”.

Es una frase que todos hemos escuchado más de una vez, a veces de abuelos, amigos o incluso de nosotros mismos. Vemos crecer a nuestros hijos y nos preocupamos. Los imaginamos solos en la escuela o nos mudamos solos y nos preguntamos cómo aguantarán cuando no estemos allí para protegerlos.

Queremos que nuestros hijos sean adultos exitosos, por lo que nos pasamos el tiempo preocupándonos por la forma correcta de disciplinarlos, la manera correcta de alentarlos: la forma correcta de administrar cada minuto de nuestras vidas a su alrededor.

Al final, sin embargo, lo que más importa es el amor.

Ya sea que use las técnicas de crianza más nuevas o confíe en la sabiduría antigua, sus hijos crecerán bien mientras los amen. Los padres que tocan, hablan y juegan con sus hijos, que son pacientes con ellos, y les aseguran que cuando están preocupados son buenos niños todo el tiempo.

Eso no es solo sentimiento, es un hecho. La investigación de crianza ha demostrado que una y otra vez amar a sus hijos es lo único que marca la diferencia, de muchas maneras importantes.

El amor hace crecer el cerebro de un niño.
Desde el principio, su amor por sus hijos afecta la forma en que se desarrollan. El crecimiento de su hijo tiene que ver con algo más que los alimentos que consumen y el ejercicio que hacen: el amor también lo afecta.

Los investigadores observaron qué tan bien las madres apoyaban a sus hijos cuando intentaban hacer una tarea difícil, y luego volvieron cinco años después para hacer un escáner cerebral. Mientras más apoyo tenían las madres, más crecía el cerebro del niño, específicamente el hipocampo.

Esta parte del cerebro controla cómo aprenden los niños, cuánto pueden recordar y cómo manejan el estrés. Los niños que son apoyados por sus padres cuando luchan reciben algo más que un poco de ayuda: obtienen cerebros más grandes.

Apoyar a sus hijos mejora su autoestima.
A veces, es tentador criar a un niño autosuficiente. Queremos que nuestros niños sean fuertes por sí mismos para que puedan aprender a creer en sí mismos. Si manejan sus problemas por sí mismos, podríamos imaginar que se fortalecerán.

Sin embargo, resulta que la autoestima de un niño se reduce a cuánto los apoyan sus padres. Un estudio sobre estudiantes de escuela intermedia descubrió que mientras más niños sentían que sus padres los apoyaban, más fuerte era su autoestima. En particular, esto tuvo un gran impacto en las niñas, que necesitan ese apoyo externo solo un poco más.

Mientras creamos en nuestros hijos, nos copiarán y creerán en sí mismos.

La calidez de los padres hace que los niños sean más saludables.
Amar a sus hijos no solo los hace más inteligentes y más seguros, incluso los hace más saludables. Un estudio buscó descubrir cómo el abuso infantil condujo a problemas cardíacos más adelante en la vida. Lo que encontraron, sin embargo, fue que no era solo el abuso lo que afectaba la salud de los niños: era un poco de amor.

Mientras más niños sentían que sus padres les daban calidez y afecto, más saludables eran los niños cuando crecían. Incluso cuando un niño ha sido abusado, su riesgo de enfermedades cardiovasculares, problemas de colesterol, enfermedades cardíacas, derrames cerebrales y diabetes disminuirá, siempre y cuando se les dé un hogar amoroso.

Creer en tus hijos mejora sus calificaciones.
Intentamos muchas cosas diferentes para ayudar a nuestros hijos a tener éxito. Podríamos llenarlos con actividades extracurriculares para fortalecer sus mentes, o aligerar su carga para que puedan enfocarse en la escuela. Podríamos empujarlos a trabajar duro en sus tareas o alentarlos a liberar parte de ese estrés.

Sin embargo, lo que realmente marca la diferencia es simplemente creer que pueden hacerlo.

Un estudio analizó cuánto creían los padres que sus hijos podían tener éxito y descubrió que hacía una gran diferencia. Cuando siguieron unos años más tarde, los niños cuyos padres siempre creyeron en sus habilidades obtuvieron calificaciones significativamente más altas, un GPA promedio, 0.21 más alto, que los compañeros menos apoyados.

Por lo tanto, intente con los estilos de crianza que considere que necesita probar. Pero recuerde, siempre y cuando demuestre a sus hijos que usted cree en ellos, siempre que les ofrezca amor, calidez, afecto y apoyo, sus hijos estarán bien.

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